El 28 de marzo de 2014 el Consejo de Estado dictó la sentencia que obligó a 46 entidades, entre ellas la CAR Cundinamarca, el Distrito Capital, los municipios ribereños y varios ministerios, a recuperar la cuenca del Río Bogotá. Diez años después, la PTAR Salitre Fase 2 fue entregada el 17 de diciembre de 2024 con una eficiencia del 92% en remoción de DBO5 y 94% en SST, removiendo del orden de 26.458 toneladas anuales de SST. La PTAR Canoas, segundo eslabón crítico del saneamiento, cuenta desde 2024 con cierre financiero por 7,63 billones de pesos colombianos pero con entrada en operación proyectada hacia 2034 según los seguimientos publicados por el Observatorio Ambiental de Bogotá y por la CAR Cundinamarca.
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Iniciar Motor de PredicciónEl documento CONPES 3320 de 2004 estableció la estrategia para el manejo ambiental del Río Bogotá y comprometió recursos del Distrito, la CAR Cundinamarca y la nación para construir interceptores y plantas de tratamiento. Hasta ese momento, Bogotá descargaba al río prácticamente la totalidad de sus aguas residuales sin tratamiento. La PTAR El Salitre Fase 1, en operación desde el año 2000 con tratamiento primario químicamente asistido, removía menos del 40% de la carga orgánica que recibía. El CONPES marcó la diferencia conceptual: pasar de un saneamiento puntual a un saneamiento de cuenca.
La sentencia del 28 de marzo de 2014 (Acción Popular AP-25000-23-27-000-2001-90479-01) ordenó un Plan de Saneamiento estructural del Río Bogotá con horizonte a 2024. La sentencia identificó responsables, asignó porcentajes de financiación y fijó plazos. Ordenó, entre otras obras, la ampliación de la PTAR El Salitre y la construcción de la PTAR Canoas, así como la construcción de los interceptores Tunjuelo-Canoas, Fucha-Tunjuelo y Salitre. La Contraloría General de la República hace seguimiento periódico del cumplimiento de estas órdenes.
El 17 de diciembre de 2024 la CAR Cundinamarca entregó al Distrito la PTAR Salitre Fase 2, que pasó de tratamiento primario químicamente asistido a tratamiento secundario con biorreactor por lodos activados de aireación extendida. Las cifras técnicas oficiales son verificables en el portal del megaproyecto PTAR Salitre y el portal de saneamiento de la EAAB: capacidad nominal de 7,1 m³/s, eficiencia objetivo del 80% en DBO5 y SST, eficiencia operacional reportada del 92% en DBO5 y 94% en SST en los primeros meses de marcha.
Para los técnicos del IDEAM, ANLA, CAR Cundinamarca y MinAmbiente que siguen el comportamiento del río, la pregunta inmediata fue: ¿en cuánto sube el OD aguas abajo de la PTAR Salitre con la nueva fase? El monitoreo en la estación La Magdalena, ubicada algunos kilómetros aguas abajo de la descarga del Salitre, mostró un incremento medio de 0,8 mg/L de OD durante el primer trimestre de 2025 frente al promedio de los tres años previos. Es una mejora real pero pequeña en términos absolutos, y la razón es estructural: la mayor carga del Río Bogotá no entra por el Salitre sino por el Interceptor Tunjuelo y la futura Estación Elevadora de Canoas.
Pro tip de modelación: cuando modeles el Río Bogotá en QUAL2K, no uses el caudal de cabecera de Villapinzón como único aporte. La dinámica real del río cambia drásticamente después del Embalse de Tibitoc por la regulación que impone el acueducto. Divide el modelo en al menos 5 tramos siguiendo la zonificación del Acuerdo 43 de 2006 (Cuenca Alta-Superior, Alta-Inferior, Media, Baja Superior y Baja Inferior, mantenida en el Acuerdo 088 de 2024) y aplica una condición de frontera diferente en cada límite. Esto es lo que la CAR Cundinamarca espera ver en cualquier expediente que modifique cargas en la cuenca.
La PTAR Canoas es el componente que cambia la ecuación del río. Recibirá el aporte del Interceptor Tunjuelo-Canoas (que captura las aguas residuales del sur de Bogotá y de Soacha) y descargará al Río Bogotá aguas arriba del Salto del Tequendama. Con un caudal de diseño nominal de 16 m³/s y tratamiento secundario, su entrada en operación duplica la capacidad de saneamiento del sistema. El Acueducto de Bogotá y la CAR firmaron en 2024 el acuerdo financiero por 7,63 billones de pesos colombianos que cierra el frente económico y permite arrancar la construcción, según reportó la Alcaldía Mayor. Las actas de seguimiento de la CAR estiman entrada en operación hacia 2034.
La pregunta operativa que enfrenta el equipo técnico de la CAR Cundinamarca, las consultorías ambientales que asesoran a los municipios ribereños y los grupos académicos como el de la Universidad de los Andes (que ha publicado modelaciones del interceptor Fucha-Tunjuelo-Canoas) es: cuál será el perfil de OD del Río Bogotá una vez Canoas entre en operación. La respuesta depende de cómo se construyan dos elementos del modelo QUAL2K: el escenario de carga futura (con o sin Canoas, considerando la población DANE proyectada al año horizonte) y el caudal ambiental del río en condición crítica.
| Escenario | OD mínimo (mg/L) tramo medio | Carga DBO5 vertida (t/día) | Distancia a recuperar 4 mg/L OD |
|---|---|---|---|
| 2014 (base, antes de Salitre Fase 2) | 0,3 | ~280 | No alcanza dentro del modelo |
| 2025 (con Salitre Fase 2 operando) | 1,1 | ~190 | No alcanza en estiaje |
| 2034 (con Canoas + Salitre F2) | 3,2 | ~80 | ~95 km aguas abajo |
Los valores de la tabla son ilustrativos del orden de magnitud que arroja una corrida QUAL2K bien parametrizada para el Río Bogotá. El salto cualitativo entre el escenario 2025 y el escenario 2034 se explica por el efecto combinado de Canoas más la consolidación del esquema de interceptores: por primera vez el río recibe carga tratada en lugar de cruda en el sur de Bogotá. Aun así, recuperar el OD a 4 mg/L en el tramo medio toma del orden de 95 km aguas abajo, lo que aterriza una verdad incómoda: la sentencia se cumple pero el río no se recupera al final del horizonte 2034 por encima del Salto del Tequendama. La descontaminación es un proceso multidecadal.
Los interceptores son los elementos que convierten un escenario de saneamiento en un caso modelable. Sin interceptor, las aguas residuales del sur de Bogotá se vierten al río en cientos de puntos difusos a lo largo del Tunjuelo y el Fucha. Con el interceptor Tunjuelo-Canoas en operación, esa carga difusa se concentra en un único punto de descarga (Canoas) que sí se puede representar limpiamente como una fuente puntual en QUAL2K. La consecuencia práctica para el modelador es que el escenario futuro debe incluir simultáneamente la entrada en operación del interceptor (que retira carga difusa de los tramos urbanos) y la entrada de la PTAR Canoas (que añade una descarga concentrada y tratada en un punto específico). Modelar uno sin el otro produce resultados físicamente imposibles.
El equipo del Acueducto de Bogotá (EAAB) ha publicado caracterizaciones de cada uno de estos interceptores con caudales medios y picos, calidad típica del agua residual transportada y horizontes de entrada en operación. Estos datos son la materia prima de las condiciones de frontera del QUAL2K y se actualizan cada uno o dos años.
El Río Bogotá no es solo un problema del Distrito. Los municipios ribereños (Cota, Chía, Cajicá, Tocancipá, Sibaté, Soacha, La Mesa, Tena, San Antonio del Tequendama, Apulo, Tocaima, Girardot) cada uno opera su propio sistema de saneamiento y mantiene un PSMV vigente ante la CAR Cundinamarca. Cuando se modela el río de manera integrada, los PSMV de cada municipio aparecen como microfuentes que se suman a las grandes descargas del Distrito. Para tarea del modelador, esto significa cargar al menos 12 puntos adicionales de descarga en QUAL2K (uno por municipio), con caudal y calidad específica de cada uno. Omitir estas microfuentes no afecta tanto el perfil cualitativo del río pero sí desplaza los puntos de cumplimiento o incumplimiento de los objetivos en 2 a 5 km, lo que puede ser determinante en un trámite de permiso.
El caso del Río Bogotá ofrece tres lecciones operativas que aplican a cualquier PSMV municipal o megaproyecto de saneamiento. Primero, la condición de frontera en cabecera no es un dato fijo: cambia con la operación del Embalse de Tibitoc y debe representarse con al menos dos escenarios (verano e invierno hidrológicos). Segundo, las descargas no son puntuales: el Río Bogotá recibe aportes de pequeñas quebradas (Torca, Conejera, Salitre, Fucha, Tunjuelo) que en conjunto suman tanta o más carga que las descargas mayores, y omitir alguna distorsiona el modelo. Tercero, la demanda bentónica (SOD) en los tramos de baja velocidad después del Salto puede llegar a 4 g O2/m²/día, un valor 5 a 10 veces mayor que el típico de manuales internacionales.
Un equipo de consultoría en Bogotá modeló en QUAL2K el efecto de la entrada en operación de Canoas usando los valores por defecto de SOD del manual EPA. La curva de OD aguas abajo cumplió holgadamente el objetivo de 4 mg/L en todo el tramo medio. Cuando recalibraron con los datos de SOD reales medidos por la EAAB y publicados en el Observatorio Ambiental de Bogotá, el OD modelado cayó dos puntos enteros y mostró que aún con Canoas operando el tramo medio queda al borde del incumplimiento en estiaje. Esa diferencia entre modelo por defecto y modelo calibrado es la diferencia entre un permiso aprobado y un requerimiento de información adicional.
La sentencia de 2014, el CONPES 3320 de 2004 y los acuerdos de la CAR (43 de 2006 y 088 de 2024) construyeron una arquitectura institucional sólida para sanear el Río Bogotá. Los números operacionales lo confirman: 92% de remoción de DBO5 y 94% de SST en la PTAR Salitre Fase 2, 26.458 toneladas anuales de SST removidas, 7,63 billones de pesos asegurados para Canoas. Pero la modelación QUAL2K muestra que la mejora del OD en el río es lenta: 0,8 mg/L con Salitre Fase 2 operando, recuperación apenas a 95 km aguas abajo del Salto cuando Canoas entre en operación en 2034. La descontaminación del Río Bogotá ya no es un compromiso normativo, es un cronograma técnico que se cumple un decenio a la vez. Para más fundamento técnico, ver cómo se relacionan DBO y OD en ríos y qué es QUAL2K en el contexto colombiano.